31 Jul Cómo elegir una depuradora de aguas residuales urbanas
Elegir una depuradora de aguas residuales no consiste únicamente en buscar un equipo para un determinado número de personas. También hay que analizar el tipo de agua que recibirá, la carga contaminante, la forma de uso de la instalación, el lugar donde se realizará el vertido, el espacio disponible y las necesidades de mantenimiento.
Una vivienda ocupada durante todo el año, una casa rural con grandes variaciones estacionales, un restaurante o un pequeño núcleo de población pueden generar caudales parecidos en determinados momentos, pero necesitan soluciones de depuración diferentes.
Por eso, antes de elegir entre una fosa séptica, una fosa con filtro biológico o una depuradora de oxidación total, es necesario estudiar las características reales de cada instalación.
¿Qué son las aguas residuales urbanas?
Las aguas residuales urbanas son las aguas domésticas o la mezcla de estas con otras aguas compatibles, como determinados vertidos comerciales o industriales y, en algunos sistemas, aguas de escorrentía.
Proceden principalmente de:
- Viviendas.
- Comunidades de propietarios.
- Edificios públicos.
- Alojamientos turísticos.
- Restaurantes.
- Comercios.
- Pequeños núcleos de población.
- Otras actividades integradas en entornos urbanos o rurales.
Estas aguas contienen materia orgánica, sólidos en suspensión, grasas, detergentes, nutrientes y microorganismos. Antes de devolverlas al medio receptor es necesario aplicar un tratamiento que reduzca su carga contaminante.
La normativa utiliza el concepto de habitante equivalente para expresar esa carga. Un habitante equivalente corresponde a una carga orgánica biodegradable con una DBO5 de 60 gramos de oxígeno al día.
Esta unidad permite dimensionar las depuradoras teniendo en cuenta no solo el número de personas, sino también la contaminación generada por una actividad.
Por ejemplo, un restaurante puede producir una carga orgánica considerablemente mayor que una vivienda con un consumo de agua parecido. Por eso no debe seleccionarse una depuradora atendiendo exclusivamente al caudal diario o al número de usuarios.
Qué debemos estudiar antes de elegir una depuradora
La elección debe comenzar con una caracterización de la instalación. Los principales factores que se deben valorar son los siguientes.
Número de habitantes equivalentes
Es uno de los datos fundamentales para dimensionar una depuradora. Representa la carga orgánica que tendrá que tratar, que no siempre coincide con el número real de personas.
En viviendas suele existir una relación relativamente directa. En restaurantes, hoteles, campings o actividades comerciales es necesario calcular también la contaminación asociada a la actividad.
Caudal medio y caudal punta
La depuradora debe admitir el volumen diario de agua, pero también las puntas de caudal.
Una pequeña comunidad puede consumir la mayor parte del agua durante unas pocas horas. Si el caudal entra demasiado rápido, puede reducir el tiempo de tratamiento y provocar el arrastre de sólidos hacia la salida.
Uso continuo o estacional
Una vivienda habitual no funciona igual que una segunda residencia, una casa rural o un camping.
Las instalaciones turísticas pueden pasar de recibir muy poca carga durante varias semanas a trabajar cerca de su capacidad máxima en vacaciones o fines de semana. Estas variaciones afectan a la población de microorganismos responsable del tratamiento biológico.
Características del agua residual
No todas las aguas urbanas tienen la misma composición. Es necesario valorar:
- Cantidad de materia orgánica.
- Concentración de sólidos.
- Presencia de grasas y aceites.
- Detergentes y productos de limpieza.
- Posibles vertidos no domésticos.
- Temperatura del agua.
- Entrada accidental de aguas pluviales.
Las cocinas profesionales, por ejemplo, pueden necesitar un separador de grasas correctamente dimensionado antes de la depuradora.
Punto de vertido
El tratamiento necesario depende también del destino del agua depurada.
No es lo mismo verter a un cauce, al terreno mediante un sistema autorizado, al mar, a una red pública o destinar el agua a algún tipo de reutilización.
La autorización correspondiente puede establecer límites específicos para la DBO5, la DQO, los sólidos en suspensión, el nitrógeno, el fósforo u otros parámetros.
Espacio disponible
El terreno condiciona la elección entre una depuradora compacta enterrada y una planta modular instalada en superficie.
También deben estudiarse:
- La cota de llegada del colector.
- La topografía.
- El nivel freático.
- Las características geotécnicas.
- El acceso para el mantenimiento.
- La posible circulación de vehículos.
- La distancia respecto a viviendas y otros elementos.
Posibilidad de ampliación
Si está previsto que aumente la población o la actividad, puede resultar conveniente instalar una depuradora modular o dejar preparada una futura ampliación.
Una depuradora demasiado pequeña no podrá tratar correctamente la carga. Sin embargo, sobredimensionarla en exceso tampoco garantiza un mejor funcionamiento: si recibe muy poca materia orgánica, el proceso biológico puede trabajar fuera de sus condiciones óptimas.
El objetivo es conseguir un equilibrio adecuado entre caudal, carga contaminante y capacidad de tratamiento.
Principales tipos de depuradoras de aguas residuales
Una fosa séptica, una fosa con filtro biológico y una depuradora de oxidación total no proporcionan el mismo nivel de tratamiento.
Cada sistema tiene una función diferente y debe seleccionarse en función de las condiciones del vertido.
Fosas sépticas
Una fosa séptica realiza principalmente un tratamiento primario.
En su interior disminuye la velocidad del agua y se produce la separación de los sólidos:
- Los materiales más pesados sedimentan en el fondo y forman los lodos.
- Las grasas y otros flotantes se acumulan en la parte superior.
- El agua parcialmente clarificada queda en la zona intermedia.
- Una parte de la materia orgánica retenida experimenta una digestión anaerobia.
Sus principales ventajas son la sencillez, el reducido consumo energético y unas necesidades de operación relativamente limitadas.
Sin embargo, el agua que sale de una fosa séptica conserva una parte importante de la materia orgánica, los sólidos finos y otros contaminantes.
Por eso, una fosa séptica no debe confundirse con una depuradora biológica de oxidación total. Su utilización dependerá de las condiciones del vertido y normalmente necesitará un tratamiento posterior o un sistema de evacuación expresamente autorizado.
Puede resultar adecuada como primera etapa de determinados sistemas de saneamiento autónomo, pero no debe instalarse sin comprobar previamente las exigencias del organismo competente.
Fosas con filtro biológico
Una fosa con filtro biológico añade una segunda etapa de tratamiento a la decantación primaria.
Después de pasar por la fosa, el agua atraviesa un compartimento que contiene un material de relleno. Sobre la superficie de este material crecen microorganismos que forman una película biológica.
Los microorganismos consumen parte de la materia orgánica disuelta y consiguen una depuración superior a la de una fosa séptica simple.
El rendimiento depende de varios factores:
- El tipo y la superficie del material filtrante.
- La correcta distribución del agua.
- La disponibilidad de oxígeno.
- La carga orgánica aplicada.
- El tiempo de contacto.
- El mantenimiento del sistema.
Es importante evitar la llegada excesiva de sólidos y grasas. Estos materiales pueden colmatar el filtro, formar caminos preferenciales y reducir la superficie disponible para los microorganismos.
Las fosas con filtro biológico pueden resultar apropiadas para pequeñas instalaciones con cargas relativamente estables, siempre que la calidad obtenida sea compatible con las condiciones del vertido.
Depuradoras biológicas de oxidación total
Las depuradoras de oxidación total, también conocidas como sistemas de aireación prolongada, realizan un tratamiento biológico aerobio más completo.
Un sistema de aireación aporta el oxígeno que necesitan los microorganismos para descomponer la materia orgánica biodegradable.
El proceso suele comprender varias etapas:
- Retención de sólidos gruesos.
- Separación de grasas y decantación primaria, cuando están previstas.
- Tratamiento en un reactor biológico aireado.
- Decantación secundaria.
- Retorno de los lodos biológicos al reactor.
- Clarificación del agua antes del vertido.
En el reactor biológico, los microorganismos se agrupan formando flóculos y consumen la materia orgánica presente en el agua.
Posteriormente, en el decantador secundario, esos flóculos se separan del agua tratada. Una parte de los lodos debe regresar al reactor porque contiene la biomasa responsable de la depuración.
Si todos los microorganismos salieran de la depuradora junto con el agua, el reactor perdería progresivamente su capacidad para eliminar materia orgánica.
Las plantas de oxidación total consiguen generalmente resultados superiores a los de las fosas sépticas. Como contrapartida, necesitan aireación, mantenimiento, retirada periódica de lodos y supervisión de sus elementos electromecánicos.
Otras tecnologías biológicas
Además de la aireación prolongada, existen otros procesos:
- Biodiscos.
- Lechos bacterianos.
- Sistemas de biomasa fija.
- Reactores secuenciales SBR.
- Reactores de lecho móvil MBBR.
- Tecnologías de membranas.
- Combinaciones de varios procesos.
Cada tecnología presenta ventajas diferentes en cuanto a espacio, consumo energético, automatización, resistencia a las variaciones de carga y calidad final del agua.
La solución más compleja no siempre es la mejor. Debe elegirse el sistema que permita alcanzar los objetivos del vertido con una explotación y un mantenimiento razonables.
Depuradoras compactas y depuradoras modulares
Además de por su proceso de tratamiento, las depuradoras pueden clasificarse por su configuración constructiva.
En Depuraciones Vela diferenciamos principalmente entre depuradoras compactas enterradas y depuradoras modulares, generalmente instaladas en superficie.
Depuradoras compactas enterradas
Las depuradoras compactas integran varias etapas del tratamiento en un único equipo prefabricado o en un conjunto reducido de depósitos.
Normalmente se instalan enterradas, por lo que ocupan poco espacio visible y reducen el impacto sobre el entorno.
Son especialmente interesantes para:
- Viviendas unifamiliares sin conexión al saneamiento municipal.
- Pequeñas comunidades.
- Núcleos rurales.
- Casas rurales y alojamientos turísticos.
- Restaurantes de pequeño tamaño, después de estudiar sus cargas.
- Instalaciones con poco espacio disponible.
- Emplazamientos donde se desea reducir el impacto visual.
Una depuradora compacta llega a la obra con gran parte de sus elementos integrados, lo que puede simplificar y agilizar la instalación.
No obstante, el terreno debe prepararse correctamente. El equipo ha de protegerse frente a asentamientos, cargas exteriores y posibles problemas de flotación cuando existe nivel freático.
Depuradoras modulares en superficie
Las plantas modulares distribuyen el tratamiento entre diferentes depósitos, cámaras o unidades independientes.
Pueden instalarse en superficie y permiten adaptar cada etapa a las características concretas del agua y a la capacidad necesaria.
Esta configuración es habitual en:
- Poblaciones.
- Urbanizaciones.
- Campings.
- Instalaciones municipales.
- Actividades que necesitan una depuradora de mayor tamaño.
- Proyectos con previsión de futuras ampliaciones.
Sus principales ventajas son:
- Mayor flexibilidad de diseño.
- Posibilidad de ampliar la capacidad.
- Buen acceso a los equipos.
- Facilidad para incorporar tratamientos adicionales.
- Adaptación a caudales y cargas de mayor magnitud.
- Posibilidad de disponer varias líneas de tratamiento.
Como contrapartida, requieren más superficie, una obra de implantación adecuada y, en algunos casos, medidas de integración paisajística.
También puede ser necesario instalar bombeos intermedios, pasarelas, tuberías de proceso y sistemas de control.
¿Cuándo elegir una depuradora compacta o modular?
No existe un límite universal que determine cuándo debe utilizarse una planta compacta y cuándo una modular.
La decisión depende de:
- Los habitantes equivalentes.
- El caudal máximo.
- Los objetivos de calidad.
- La disponibilidad de terreno.
- Las condiciones de acceso.
- La necesidad de ampliaciones futuras.
- La complejidad del mantenimiento.
- Las condiciones económicas del proyecto.
Para una pequeña comunidad con terreno limitado suele resultar ventajosa una planta compacta enterrada.
Para una población mayor, una instalación ampliable o un vertido que necesite tratamientos específicos, una planta modular puede proporcionar más flexibilidad.
Si necesitas comparar ambas alternativas, puedes consultar con Depuraciones Vela. Estudiaremos la carga contaminante, el emplazamiento y las exigencias del vertido antes de seleccionar el sistema.
Ventajas de las depuradoras compactas VELA FA
La estación de oxidación total VELA FA es una depuradora compacta diseñada por Depuraciones Vela para tratar las aguas residuales de pequeñas comunidades.
El proceso incorpora:
- Separación de grasas y decantación primaria.
- Desbaste de sólidos gruesos.
- Reactor biológico aireado.
- Decantación secundaria.
- Recirculación de lodos por gravedad.
- Clarificación final.
Separación previa de grasas y sólidos
Las grasas, aceites, detergentes y sólidos gruesos pueden perjudicar el funcionamiento del tratamiento biológico.
Estos materiales pueden producir obstrucciones, dificultar la transferencia de oxígeno y alterar la actividad de los microorganismos.
Por eso, los modelos VELA FA incorporan etapas previas de separación de grasas, decantación y desbaste.
Estas etapas protegen el reactor biológico y favorecen unas condiciones más estables para los microorganismos. Naturalmente, los sólidos y las grasas retenidos deben retirarse periódicamente para evitar que vuelvan a incorporarse al proceso.
Reactor biológico con cámara vertical
La geometría vertical y la base circular de la cámara de aireación favorecen una distribución uniforme del aire.
Esto ayuda a reducir la aparición de zonas deficientemente oxigenadas y mejora el contacto entre:
- El agua residual.
- El oxígeno aportado.
- Los microorganismos.
- La materia orgánica que debe eliminarse.
Una aireación bien distribuida es fundamental para mantener la actividad biológica y aprovechar correctamente el volumen del reactor.
Recirculación de lodos por gravedad
Una de las características diferenciales de la depuradora VELA FA es el retorno de los lodos desde la zona de decantación hasta el reactor biológico.
Este retorno se produce automáticamente por gravedad gracias a la geometría inclinada del equipo.
Por tanto, la VELA FA sí dispone de recirculación de lodos, pero evita utilizar una bomba u otro elemento mecánico para realizarla.
Mantiene la biomasa activa
Los lodos biológicos contienen los microorganismos encargados de consumir la materia orgánica.
Al regresar al reactor, mantienen una concentración adecuada de biomasa y evitan que los microorganismos se pierdan junto con el agua tratada.
Evita ajustes difíciles en pequeñas instalaciones
En las depuradoras para pocos habitantes, la cantidad de lodo que debe recircularse puede ser reducida.
Regular esos pequeños caudales mediante bombas convencionales puede resultar complicado. El retorno por gravedad se produce de manera pasiva, sin tener que ajustar un caudal de bombeo muy pequeño.
Reduce los elementos electromecánicos
La depuradora sigue necesitando aireación, pero no necesita una bomba específica para la recirculación de lodos.
Esto supone:
- Menor consumo eléctrico.
- Menos elementos susceptibles de atascarse.
- Menor desgaste mecánico.
- Menos puntos de mantenimiento.
- Mayor sencillez de funcionamiento.
Favorece la eliminación de materia orgánica
La ventaja no consiste en eliminar la recirculación, sino en conseguirla mediante un sistema sencillo y automático.
Los microorganismos necesitan permanecer en el reactor durante el tiempo suficiente para consumir la materia orgánica biodegradable.
El retorno por gravedad ayuda a conservar esos microorganismos dentro del proceso, manteniendo la población biológica responsable de la depuración sin depender del funcionamiento o del ajuste de una bomba de recirculación.
Clarificación final
Después de la decantación y del retorno de lodos, el agua atraviesa una etapa final de clarificación.
Su función es reducir el riesgo de que partículas o flóculos biológicos salgan junto con el agua depurada.
La calidad final dependerá del dimensionamiento, la carga recibida, la aireación, la correcta extracción de los lodos y el mantenimiento general.
Ninguna depuradora puede mantener un resultado estable si recibe productos inadecuados, caudales muy superiores a los previstos o no se revisa periódicamente.
La importancia de las variaciones de carga
Las variaciones estacionales deben tenerse en cuenta al diseñar y seleccionar una depuradora.
Esta cuestión es especialmente importante en Cantabria y otras zonas con:
- Viviendas de ocupación estacional.
- Alojamientos turísticos.
- Campings.
- Restaurantes.
- Pequeños núcleos cuya población aumenta durante el verano.
Una instalación puede recibir una carga muy baja durante varias semanas y trabajar cerca de su capacidad máxima durante las vacaciones o los fines de semana.
Para elegir correctamente el equipo conviene conocer:
- La ocupación media.
- La ocupación máxima.
- La duración de los periodos sin uso.
- Los caudales punta.
- El consumo previsto de agua.
- Las aportaciones de cocinas u otras actividades.
- La posible entrada de aguas pluviales.
En algunos proyectos puede ser necesario instalar varias líneas, incorporar una regulación previa del caudal o establecer una estrategia específica para los periodos de baja ocupación.
Mantenimiento de la depuradora
Incluso una depuradora correctamente diseñada necesita mantenimiento.
La acumulación excesiva de lodos, la suciedad en el desbaste, la presencia de grasas o una avería en la aireación pueden reducir considerablemente el rendimiento.
Un programa de mantenimiento debe contemplar, según las características de cada instalación:
- Inspección y limpieza del desbaste.
- Retirada de grasas y flotantes.
- Comprobación del sistema de aireación.
- Revisión del soplante y de los difusores.
- Observación del aspecto del lodo.
- Extracción controlada de los lodos en exceso.
- Revisión de tuberías y conexiones.
- Control de olores, espumas o arrastres.
- Revisión de los elementos eléctricos.
- Toma de muestras y análisis cuando sean necesarios.
No es recomendable vaciar indiscriminadamente todos los compartimentos de una depuradora biológica. La retirada debe realizarse respetando el diseño del equipo y conservando la biomasa necesaria para que el proceso pueda continuar funcionando.
Depuraciones Vela ofrece desarrollo de proyectos, fabricación propia, instalación, puesta en marcha y soluciones completas para aguas residuales urbanas.
Normativa y autorización del vertido
En España, el Real Decreto-ley 11/1995 y el Real Decreto 509/1996 constituyen parte del marco aplicable al tratamiento de las aguas residuales urbanas.
Las obligaciones dependen, entre otros factores, de:
- Los habitantes equivalentes.
- El tamaño de la aglomeración.
- El medio receptor.
- La consideración de la zona como sensible.
- Las condiciones particulares del vertido.
Para las aglomeraciones de menor tamaño se exige un tratamiento adecuado. Esto significa que el sistema debe permitir que las aguas receptoras cumplan los objetivos de calidad aplicables.
No significa que cualquier fosa o depuradora prefabricada resulte automáticamente válida.
Además, los vertidos susceptibles de contaminar el dominio público hidráulico necesitan la correspondiente autorización administrativa. Esta autorización puede imponer límites y condiciones diferentes de los valores generales.
También deben comprobarse las exigencias autonómicas, municipales, urbanísticas y del organismo de cuenca.
En 2026 también debe tenerse en cuenta la evolución de la normativa europea. La Directiva (UE) 2024/3019 reformula la regulación europea sobre aguas residuales urbanas y sustituirá el marco europeo anterior a partir del 1 de agosto de 2027.
Conclusión: ¿qué depuradora debemos elegir?
Para elegir correctamente una depuradora hay que determinar primero el caudal, los habitantes equivalentes, la variación de carga y las condiciones del vertido.
Después se selecciona el nivel de tratamiento:
- Una fosa séptica proporciona fundamentalmente un tratamiento primario.
- Una fosa con filtro biológico añade una etapa de tratamiento biológico.
- Una depuradora de oxidación total realiza un tratamiento biológico aerobio más completo.
Finalmente, se decide la configuración:
- Una depuradora compacta enterrada resulta adecuada cuando se dispone de poco espacio, se desea reducir el impacto visual y la capacidad necesaria permite integrar el proceso en un equipo prefabricado.
- Una depuradora modular en superficie ofrece más flexibilidad para instalaciones mayores, ampliaciones futuras o tratamientos específicos.
Las depuradoras compactas VELA FA incorporan pretratamiento, reactor biológico, decantación, recirculación de lodos por gravedad y clarificación.
El retorno pasivo de los lodos mantiene en el reactor los microorganismos necesarios para degradar la materia orgánica sin recurrir a una bomba de recirculación. Esto reduce el consumo, simplifica el funcionamiento y elimina elementos mecánicos susceptibles de atasco o avería.
Si necesitas seleccionar una depuradora de aguas residuales para una vivienda, comunidad, establecimiento o pequeño núcleo de población, contacta con Depuraciones Vela.
Estudiaremos el caudal, la carga contaminante, el terreno y las condiciones del vertido para proponerte una solución adaptada. Solicita asesoramiento técnico y presupuesto sin compromiso.

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